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FIESTA
TITULAR DE NUESTRA PROVINCIA
“SAGRADA
FAMILIA”
Nuestra
Provincia: un Belén.
Queridos hermanos de nuestra Comunidad
Provincial de la Sagrada. Familia:
Con la alegría de la Navidad, imposible que transcurra este
día hermoso sin enviaros a todos una felicitación entrañable, en
la fiesta titular de nuestra amada Provincia Pasionista de la
Sagrada Familia. Ciertamente este año envuelta en un significado más
hondo al coincidir con la celebración jubilar de nuestro
centenario.
El XXX Capítulo Provincial, las Asambleas realizadas y la
reciente visita y
encuentro con todos los hermanos en los distintos países,
manifiesta el vivo espíritu de comunión y fraternidad
que nos constituye y hace sentir realmente una familia.
Nuestra Provincia es un Belén familiar colocado durante todo
el año en cada país donde abrimos nuestras presencias para que la
paz, el amor y la vida luzcan con luz de Dios en todos los rincones
de la tierra. Nuestras comunidades son un Belén sin interrupción
para que nazca el Reino de Dios en todos los pueblos y todos
contemplen su salvación.
Esta fiesta titular nos convoca este año en un gozoso
sentido de agradecimiento y promesa, conscientes de las maravillas
que Dios realiza en nosotros, convencidos que siempre cumple su
Palabra. El ambiente de esa familia de Belén ha de circular en
nuestra relación y comunidades, para que quien nos vea, se sienta
atraído a adorar y amar a ese Dios que es familia en el cielo como
en la tierra.
El Espíritu Santo, verdadero artífice de ese Belén, es
quien ha obrado todo en nosotros para atraernos y proyectarnos en
esta familia sagrada cuyos vínculos e ideales asumen y trascienden
nuestra carne, nuestra vida entera ya. Potenciar esta dinámica
familiar es más apremiante que cualquier otra estructura jurídica
para el impulso de nuestra vida religiosa y sus proyectos.
Nuestra familia provincial está llamada a ser y reflejar un
Belén, extasiados en el Niño al que adoramos, amamos y seguimos.
En Él se plenifican todas nuestras aspiraciones. Él encarna la
verdad de nuestra vida entera, nuestros sueños de justicia y paz,
nuestro anuncio liberador. En su pobreza nuestra humanidad se viste
de divinidad. María,
la llena de gracia, nos
muestra la fecundidad de la virginidad desde la más tierna
juventud. Y José su docilidad y obediencia nos invita a aceptar lo
que Dios quiere sin palabra o explicación alguna. ¿No está vivo
en ese Belén nuestra identidad comunitaria y el intrépido misterio
de nuestra consagración religiosa familiar?
Con nervio de pastores Dios nos pone en camino, en
movimiento, aun en medio de la noche. Ya nada puede paralizarnos.
Como el resplandor del ángel nuestras comunidades han de desplegar
una gran alegría para todo el pueblo, signo visible y creíble de
la Buena Noticia que anunciamos.
No podemos estar mejor flanqueados para crear nuestra familia
evangélica que al amparo de esta Sagrada Familia.
Unidos en la fe y la plegaria os invito a estrechar nuestros
vínculos familiares en este día y a crecer en gracia y fraternidad
ante Dios y los hombres.
Con mi abrazo y bendición os deseo a todos, en unión con
los laicos, una feliz fiesta titular en este año jubilar del
centenario.
Fernando Rabanal, cp
prep..prov.
Zaragoza a 30 de diciembre de 2005.
Año jubilar centenario FAM. |