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BANQUETE DE ESPERANZA
(para degustar y digerir en
tiempos de reestructuración.)
versos para andar por casa
Felicitación en la Fiesta
Provincial de la Sagrada Familia.
Os
invito al banquete de Esperanza,
menú
para esta fiesta titular,
enterrad desencanto y desconfianza,
y
gozad el presente familiar.
Encima de la mesa luce el vino,
el
pan, la sal, verduras y el cordero,
sustento en la misión para el camino
y
quietud al remanso del brasero.
¿Un
buen vino? ¡Los jóvenes!, de entrada,
estimula y entona el paladar.
Alguien duda y cree no quedará nada,
pero
beban, hay uva en el lagar.
¿Y
el pan? Son los ancianos. Buen bocado,
desgaste, pies descalzos, santidad,
alma
y manos la historia han amasado,
hogaza tierna de fraternidad.
La
sal pone el buen gusto en la comida.
Es
lo frágil, pequeño, imperceptible.
No
quitar la sustancia de la vida
al
encanto de lo humilde e invisible.
Penitencial sabor da la verdura.
¿Acaso no es la crisis, el dolor,
lo
que une a la familia y nos madura
los
sueños, flor y fruto del amor?
¡Y
El Cordero!... ¿No basta su Pasión
que
alimenta y proyecta nuestro anhelo?
De
la casa y carisma, corazón.
¡Comerlo es ya saborear el cielo!
No
es hora de lamento y de penar,
masticando continua negación.
De
Esperanza nadie podrá ayunar.
¡Por
favor, de Esperanza, otra ración!
Fernando Rabanal, cp
prep.prov.
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