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Queridos hermanos de la Comunidad Provincial:
Os escribo a todos vosotros desde la celda donde vivió y
murió nuestro Santo Padre, San Pablo de la Cruz. Abajo en la basílica
de los mártires de los Santos Juan y Pablo, reposan los restos de
nuestro Fundador, yo diría que vivos y dinámicos, porque ante ellos
percibimos no sólo la llama de su santidad, sino el fuego propagado de
su espíritu que arde en tantos pueblos y culturas visiblemente
presentes en este rico encuentro capitular de la Congregación.
Nuestro carisma pasionista, si palidece en las presencias donde ha
tenido su origen y tradición, recobra un colorido vigoroso al
encarnarse en otros rostros y mentalidades cuyo atractivo se reproduce
con brío esperanzador y contagioso.
De la información capitular os supongo a todos informados
por la página que cada día publica el contenido de nuestros trabajos y
discusiones. Avanzamos en el diseño de este proceso de
reestructuración emprendido por toda la Congregación, desde la
centralidad de nuestro carisma para fortalecer nuestra misión y
presencia en el mundo de hoy abierto a tantos desafíos en el que hemos
de vivir y anunciar la Pasión de Cristo. Este proceso solicita de
nosotros una verdadera conversión de corazón, de nuestras comunidades
y estructuras para ser más significativos y eficaces en el servicio de
nuestra vida y misión. Un espíritu de verdadera comunión se abre en
nuestra relación, formación, gobierno, solidaridad, para que unidos
podamos afrontar la variedad de nuestras presencias compartiendo en
cada cultura y con los laicos el carisma y espiritualidad de nuestra
vocación pasionista.
La reestructuración parte de nuestro interior, del corazón
y afecta a nuestra manera de ser y estar en el mundo. Hemos de
posicionarnos con total apertura y discernimiento para abrir puentes y
caminos interculturales, interregionales favoreciendo la
congregacionalidad. La vitalidad de la comunidad local nos lleva a
cuestionarnos varias de nuestras presencias para que ni el peso del
edificio ni los años de permanencia nos impidan realizar los cambios
necesarios que el Espíritu nos señale en una misión más fraterna y
profética y no meramente de activo mantenimiento. “Ya no consideramos
adecuadas las estructuras jurídicas que rigen a la Congregación,
incluidas las que regulan el servicio de animación y gobierno de los
Consejos Provinciales y del Consejo General, comprendiendo el modo de
entender y desarrollar los varios sectores de la vida.” (Relación del
P. General sobre el Estado de la Congregación al 45 Capítulo General
.) Por consiguiente, atentos al diseño que el Capítulo nos trace para
este sexenio, personal, comunitaria y provincialmente hemos de
adherirnos con verdadero espíritu de fe y religioso a este proyecto
congregacional, que es el nuestro, el de toda la familia pasionista en
el mundo. La dimensión espiritual de nuestro carisma es la clave que
nos anima y proyecta en esta reestructuración necesaria, que, como
todo lo humano, le llega el momento, y es posible, de ser
perfeccionado y reformado.
Con la reelección del nuevo General emprendemos con
ilusión y esperanza esta etapa. La fiesta de nuestro Santo Padre, en
tiempo capitular, nos brinda una gran confianza para proseguir su
obra, para seguir soñando con esos retos nuevos que también a él le
ardían en su corazón misionero y fraterno. Tanto la comunidad de vida
como la acción evangelizadora eran dos constantes en el ardor místico
del alma de Pablo de la Cruz, ante quien este día de su fiesta a cada
uno personalmente os tendré muy presentes.
Hermanos, mucho ánimo y gozo en el Espíritu, que es el
artífice principal de nuestra singladura. La alegría de la fiesta del
fundador nos haga acariciar su presencia y el abandono en las divinas
manos de la Providencia que es quien conduce y proyecta nuestra
historia. Recuerdo fervoroso a los enfermos. Además de los que están
en la enfermería y otros con afecciones sistemáticas os recuerdo que
Teodoro sigue reponiéndose, que Mariano Liébana y Victorino siguen
recibiendo alta medicación de quimioterapia y que Félix Sierra
lamentablemente ha perdido su ojo derecho recién operado y que
evolucionaba bien a causa de una caída que le golpeó en el mismo,
teniendo que implantarle un ojo artificial. Saludo a todos los jóvenes
en formación, muy presentes en los debates del aula capitular. Os pido
a todos que sigáis rezando por el Capítulo, que no concluye, ni mucho
menos, con la elección del General, y queda una semana laboriosa y
delicada en lo que al diseño de reestructuración se refiere, así como
en completar el equipo de gobierno. Os hago llegar el saludo de todos
los hermanos de nuestras comunidades provinciales aquí presentes y que
están haciendo un eficacísimo trabajo.
A todos quiero, encomiendo y abrazo ante este Crucificado
que tanto abrazó Pablo de la Cruz, que llevaba en sus misiones, y que
hoy cuelga en su habitación, para que ante Él se produzca hoy en
nosotros ese milagro de la conversión fraterna que lograba en sus
correrías apostólicas. ¡Hasta pronto!
Fernando Rabanal, cp.
prep..prov. |