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CARTA
DESDE CENTROAMERICA
Queridos hermanos de la comunidad
provincial:
Con una singular alegría os escribo en este meridiano del
Adviento, contemplando en María Inmaculada, la clave que la Iglesia nos
presenta para que nos identifiquemos con Ella en nuestra fe y esperanza
a la hora de acoger a Dios en nosotros. En el seno de nuestra vida
y comunidad hemos de percibir ese crecimiento espiritual para no
obstaculizar la presencia y el encuentro de Dios con nosotros.
Percibo que en estos pueblos centroamericanos la vigencia del
mensaje de Isaías, de Juan Bautista y de María recobra un vigor y
atractivo tan inmediato que la liturgia y la realidad se arrullan
mutuamente para cantar y activar el Maranatha que asuma y manifieste el
anhelo de justicia y liberación de estos pueblos hermanos. Nuestro
carisma aquí, y nuestro vida religiosa, necesariamente ha de ser mística
y profética, si queremos incrementar el Reino de Dios.
El encuentro con los compañeros siempre me fortalece en mi fe y
vocación pasionista. Y como este momento asambleario pudiera presentarse
ante alguna posible mirada con ciertas expectativas de conflicto y tensión,
deseo manifestar públicamente, no sólo la acogida y fraternidad
degustada, sino la implicación y comunión de voluntades y proyecto en
nuestro avance hacia el futuro de nuestra vida y misión en esta
empobrecida realidad. He vuelto a constatar con admiración
ejemplarizante, la confianza y amor de nuestros hermanos hacia nuestra
vocación y misión pasionista. Doy gracias a Dios, y nunca podré dar
suficientes gracias a los compañeros de esta zona por la comprensión y
diálogo que me han facilitado en mi tarea de animación y servicio
actual. Lejos de sentir peso y angustia, con ellos me he sentido acompañado,
reforzado por su fe y altura interior, para que estos momentos difíciles
y complejos de reestructuración, consciente del dolor que más puede
afectarles a ellos sobre la desaparición de los vicariatos, me haga
valorar mucho más su disposición, actitudes y capacidad para resituarse
con espíritu nuevo y unidos de corazón en la ardua tarea que hemos de
proseguir engendrando para lograr establecer nuestra Congregación ahí
con rostro centroamericano.
Valoro la Asamblea Centroamericana como un “paso” valiente
hacia delante, que sin duda, es consecuencia de la gracia del Espíritu y
de la fe de los hermanos. En cada “paso” se entrevé esa pascua, hecha de muerte y
resurrección. Algo que deberíamos captar con agudeza fina sobretodo los
pasionistas, para no dejarnos confundir con otras apreciaciones o
estrategias. Y percibir el respaldo de todos en las decisiones, nos hace
vislumbrar una gran esperanza para labrar nuestro presente y futuro. No me
detengo en pormenores porque en las Actas podrán ver su desarrollo. El día
de paseo comunitario disfrutado, además de gozar de nuestra auténtica
amistad, nos hizo recuperar fuerzas y ánimos para concluir un trabajo
esperanzador. Sin duda que la viveza y participación en la liturgia y la
oración comunitaria, animada por los estudiantes, nos ha acondicionado
para poder discernir lo que Dios quiere de nosotros, que en definitiva es
de lo que se trata y lo que todos aspiramos.
Con toda limitación de tiempo, comparto algunos aspectos que
concretan este avance, en el que también hemos sentido la oración de los
demás hermanos.
1.- Acerca de la reestructuración:
Tanto en el trabajo en talleres pequeños, como en el
realizado en el plenario, además del recogido previamente por la reflexión
de cada comunidad, se habla de todas presencias. Todo apunta para que
nuestra situación en Honduras se perfile en torno a crear tres
comunidades, según valore la propia comunidad.
Consideramos oportuno mantener una reunión la comunidad de Sta.Bárbara
con el Provincial en la que se acuerda:
a)
En el plazo hasta abril o mayo elaborar una propuesta para
situarnos en dos o tres comunidades. Ver lugar, misión a realizar y campo
a abandonar.
b)
Que una de esas comunidades se proyecte hacia la evangelización y
formación de laicos, desde nuestra espiritualidad y carisma pasionista.
c)
Se presentará dicha propuesta a la Curia Provincial y una vez
aprobada al Obispo para establecer un diálogo y proceso mutuo.
d)
En este proceso de transitoriedad se elige y confirma a Carlos San
Millán como superior y vicario de la misión, con el mismo proyecto
comunitario y pastoral a
animar y compartir según se viene haciendo.
Quisiera señalar aquí
nuevamente la importancia de la reestructuración en
orden a nuestra revitalización. Por ello recordar, que aunque desaparezca
una situación jurídica, no olvidar la responsabilidad actual de nuestra
Provincia para situar en Honduras nuestra Congregación. Si desde nuestro
Santo Padre, albergamos la convicción real, de ir a los más pobres y
necesitados, no olvidemos que tenemos un gran desafío, aún hoy mayor que
ayer, en verdad y vida, pues se trata de un país que junto con Haití va
a la cabeza en pobreza y miseria. Difícilmente entendería yo nuestra
presencia en América Latina, por no decir imposible, sin afianzar en
Honduras nuestra vida y misión. El reto no es de los que ahí están,
sino de toda nuestra comunidad provincial, que nos hemos de hacer más
presentes en el paso de cada comunidad ahí.
2.- Apuesta prioritaria por la pastoral juvenil
vocacional: Recogiendo esta llamada capitular,
analizamos esta realidad, conscientes que no hemos de dejarnos dominar por
fracasos pasados, sino convencidos que hemos de redoblar esfuerzos pues
estamos seguros que en nuestros pueblos sí hay vocaciones y se suscitan
en nuestro ambiente.
Se determina impulsar esta pastoral, con un delegado en cada país
y un coordinador liberado para la zona. Será Heriberto quien asuma esta
responsabilidad de coordinar el equipo de la zona.
3.- Crear y potenciar la Familia Pasionista:
Igualmente se analiza el trayecto recorrido y se quiere estimular esta
misión sobretodo entre el laicado, un tanto descuidada hasta ahora. En
concreto un laico muy conocido ahí entre nosotros y preparado, me ha
solicitado realizar el voto de consagrarse a la Pasión de Cristo como
laico. Es un proceso novedoso, al menos entre nosotros, en el que
tendremos que informarnos y abrir caminos según el sentir de la
Congregación, a la que habrá que consultar y referirse por su novedad.
Realizado el sondeo para el Delegado Provincial, por convergencia
mayoritaria, queda elegido Jesús María Ahechu, a quien agradezco su
disposición pues es inmenso el trabajo pastoral de esa macro-parroquia
que le envuelve.
Los posibles cambios de personal quedan a la espera de la
nueva situación que se oriente en el plan del nuevo mapa de presencias.
Como secretario de la zona se nombró a José León, de la comunidad de
Guatemala. A ella se incorporan dos nuevos jóvenes salvadoreños que pude
conocer y conversar con los tres ya existentes que cursan la filosofía.
Se trabajó en muy buen clima sobre el Proyecto Provincial, que se
entregó a cada uno y que junto con la evaluación provincial, y
propuestas llegadas, fue el tiempo y la atención evidentemente que también
mayor tiempo y fuerzas ocupó a los capitulares y
no otros asuntos. Y como buena noticia del encuentro fue la llegada
de Mario Ventura, quien concluido el plazo dado por el Provincial por
asuntos personales y de trabajo apostólico, se incorporará, Dios
mediante, cuando termine sus responsabilidades inmediatas, a nuestra
comunidad de vida y misión. Por lo que nos alegramos y felicitamos con él
y damos muchas gracias a Dios, deseándole felicidad y perseverancia en
nuestra familia pasionista.
Solicito sus oraciones para la próxima Asamblea de México los días
14 y 15 próximos, encomendándonos a la Virgen de Guadalupe cuya fiesta
es tan cercana. Hasta que lleguen las Actas espero haberles informado y
comunicado con cierto frescor este reciente acontecimiento.
Saludo a todos los religiosos, especialmente jóvenes y enfermos a
quienes tengo siempre presentes. Su ancianidad y dolencias son la más
eficaz plegaria en su silencio para
nuestra misión. Que la Virgen Inmaculada, llena de gracia, nos induzca y
nos muestre el “fruto bendito de su vientre” en este adviento jubilar
del centenario. Un abrazo para mis consultores y para cada uno de
vosotros, hermanos, pues a todos llevo en mi mente y corazón. ¡Maranatha!
Fernando Rabanal, cp
prep..prov.
San Salvador, a 4 del 12 de 2005.
Año Jubilar Centenario FAM.

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