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SAGRADA FAMILIA 2008
Queridos hermanos de la Comunidad Provincial:
En este
día de nuestra fiesta titular, en pleno ambiente navideño, os
transmito a todos, con mi Consejo, la felicitación más entrañable
de paz y esperanza.
El lugar natural de cada uno de
nosotros al venir a este mundo es precisamente la familia. Y este
es el espacio natural y sobrenatural de nuestra vocación religiosa
pasionista. Nuestra familia está entretejida por el espíritu del
carisma, fa fe y el corazón. En realidad es Cristo Crucificado la
raíz y el fruto del árbol genealógico de esta familia pasionista.
De nuestra pertenencia y unión con Él fluye el atractivo de
nuestra vida y la fecundidad de nuestra existencia. Si el ser de
Dios, como familia trinitaria, fundamenta la nuestra, su familia
de Nazaret constituye el modelo más humano y creyente para nuestra
relación y misión.
“Mirad cómo se aman”: Esta debe ser
la marca de calidad de nuestra vida religiosa. La fraternidad
precede y proyecta todo lo que somos y hacemos. Sin amor no hay
vida ni vida religiosa. Y mucha atención, porque pudieran existir
comunidades donde no hay problemas... pero tampoco hubiera amor.
Cuando aparecen desencantos por ciertas esquinas de nuestra vida,
en realidad puede que no nos atrevamos a reconocer que hemos
abdicado de la centralidad del amor. Hoy es un buen día para
percibir y sentir ese amor que nos constituye en familia. Aún hoy,
es verdad en nuestra vida, que la Pasión de Jesús Crucificado
transforma lo imposible en posible.
Testigos de la Alegría: Cuando es
Él quien ilumina nuestra vida no se puede ocultar la alegría. Si
hay encuentro con el Resucitado viviremos una mañana de pascua
perenne. Ser pasionista es ser hijo de la Alegría, porque hemos
sido engendrados en el gozo del Misterio Pascual. (Cons.65.) Ahí
reside el secreto de nuestra felicidad. El Cardenal Pironio,
experto en vida religiosa, nos decía: “Perdemos la alegría al
perder el sentido de la Cruz.”
Hombres de esperanza: Dios no nos
pide éxitos ni resultados con los que nosotros acostumbramos a
evaluar. Él nos pide fe, amor, alegría, esperanza. Es una torpeza
enfrascarnos en tópicos que quieren dibujar nuestra realidad
negativamente. ¿Quién ha dicho o dónde se nos pide que hemos de
ser muchos, jóvenes, guapos, rubios, sanos y de edad determinada?
¡Vaya familia! Y con estas apreciaciones, (pocos, mayores, etc)
sigue inmediatamente la peor consecuencia: “ya nada nos va a
cambiar a estas alturas”. Pues yo creo que es falsa, interesada y
antievangélica incluso la misma idea de que nada nos puede
cambiar. Dios no es un torpón y nuestro presente también está bien
vivo de semillas de futuro para quien quiera ver. Nuestro tiempo
no lo vivimos bajo la tiranía del “cronos” sino bajo la acción del
“kairós”. Y nuestra esperanza sigue estando como decía Pablo de la
Cruz, en la Pasión de Cristo.
Un abrazo y feliz fiesta de la Sagrada Familia a toda
la familia pasionista.
Fernando Rabanal, cp.
prep.prov.
Zaragoza, 27
de Diciembre de 2008.
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