REESTRUCTURACION

XXXI CAPITULO PROVINCIAL 6 AL 10 DE JULIO 2009

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CARTA CONVOCATORIA DEL CAPITULO

 

 

CARTA CIRCULAR:

CONVOCATORIA DEL XXXI CAPITULO PROVINCIAL.

A TODOS LOS RELIGIOSOS Y COMUNIDADES

DE LA PROVINCIA “SAGRADA FAMILIA”.

 

 

 “El Capítulo Provincial se convoca para examinar la vida de la Provincia,

afrontar los problemas que afectan a su marcha, programar adecuadamente el futuro,

dictar normas y decretos y ejercer funciones electivas.” (Cons.123.)

 

                                   Queridos hermanos:

                        En esta fiesta solemne de nuestro Santo Padre, San Pablo de la Cruz, cuyo carisma centra nuestra vida y comunidades, sostenidos por su protección, y con la  aprobación del P. General, Ottaviano d´Egidio, envío  a todos los hermanos de la Provincia, la Convocatoria del XXXI Capítulo Provincial, prevista su  celebración para los días del 6 al 10 de julio de 2009 en nuestra comunidad de Corella,  a las plantas de la Virgen del Villar, rosa mística que florece siempre junto a la Cruz, y modelo de seguimiento en nuestra vocación pasionista.

                        El Espíritu del Señor es quien nos ha  creado, llamado y reunido en su nombre. Y hemos de ser conscientes que no estamos, de nuevo, ante un hecho meramente normativo,  sino que es el Espíritu de Dios quien nos convoca a este encuentro capitular como un acto de fe, esperanza y caridad para revitalizarnos en “la misión de anunciar el Evangelio de la Pasión con la vida y el apostolado” (Cons.2.),  ser “fermento de salvación dentro de la Iglesia y el mundo” y vivir “la memoria de la Pasión de Cristo según las exigencias de los tiempos actuales.” (Cons.6.)

                        El momento presente de reestructuración en el que estamos inmersos como Congregación, pudiera albergar en algunos la peligrosa  tentación de creer que nos encontramos ante un mero trámite transitorio, el último eslabón sin importancia de un proceso de descomposición, o ante un evento vacío al que nos asomamos con indiferencia, como si no fuera hora de crear audaces y evangélicas decisiones. No nos dejemos salpicar por estas fáciles, pero engañosas tentativas.  Por el contrario, la presente asamblea capitular es una acuciante necesidad para dejarnos tocar y templar por el Espíritu de Dios, para ver e iluminar nuestra vida desde el foco y la luz de la Verdad de su Pasión, para que ardan y quememos nuestras atrofias espirituales y estructurales y resplandezca en nuestra vocación el fulgor de su Amor Crucificado que es el que nos  ha cautivado y mantenido hasta aquí como religiosos pasionistas. En verdad, decimos, es un tiempo de gracia, porque es el Señor quien nos renueva con espíritu firme, para reconducir nuestra vocación mística y profética. Es Él quien   nos reclama y grita desde la cruz al oído de nuestro corazón: “¡Tengo sed!”.

                        Este Capítulo Provincial, el primero abierto a la participación de todos, nos manifiesta que necesitamos el concurso y adhesión de cada religioso, sin que nadie se excluya por nada, ante la apremiante necesidad de convertirnos y dar expresión nueva, desde nuestras Constituciones, a nuevos modelos de vida religiosa  que emergen en la Iglesia bajo el soplo del Espíritu. Es una llamada activa que evoca la gran responsabilidad histórica que tenemos todos hoy, para dedicarnos exclusivamente a Cristo Crucificado-Resucitado, (V.C.15.) para significar claramente la Verdad y el Amor de su Pasión. Seducidos y fascinados personal y comunitariamente por el Misterio de su Amor Crucificado, es para nosotros, el único requerimiento previo e indispensable para afianzar  cualquier forma de reestructuración, lograr interpelar a otros y posibilitar la alegría que fluye de nuestra vida religiosa pasionista. (Cons.9.)

                        Hermanos, considero y creo este momento capitular decisivo para revitalizar la fe de nuestra vida religiosa, para afirmar y darnos instrumentos prácticos que erradiquen el secularismo infiltrado en nuestra fraternidad y espiritualidad, que nos haga capaces de diseñar esa nueva manera de estar juntos. Es necesario una mirada evangélica hacia adentro para no dejarnos instalar en el desencanto o la frialdad de la inercia. Y desde ese gozo y fuerza mística y fraterna de nuestra comunidad lograremos afrontar todos los retos que la misión plantea e interpela a nuestro carisma. El olvido de la Pasión de Cristo puede no sea sólo un descuido del mundo, sino que pudiera tocarnos a nosotros mismos más de lo que imaginamos. El Capítulo nos sacude desde nuestras mismas entrañas para que podamos proclamar y testimoniar el Amor de Dios Crucificado. Busco y aliento la esperanza de que este encuentro capitular haga posible  que en la contemplación y en la misión, en la soledad y fraternidad, en el servicio y cercanía a los más pobres y crucificados, en el acompañamiento personal y en los areópagos actuales, podamos pertrecharnos y expandir todo el potencial salvífico y liberador de nuestro carisma pasionista.

                        Con esta esperanza y convencimiento, oremos y participemos ya todos, unidos como hermanos de una misma familia. A la Madre de la Santa Esperanza y la Virgen Dolorosa, icono fiel de nuestra vocación pasionista, encomendamos toda preparación y desarrollo. San Pablo de la Cruz impulse en nuestros corazones la fuerza renovadora del Misterio Pascual, y nuestros Hermanos Mártires nos alienten para ver en ellos la realidad de nuestro sueño e ideal.

 

                        A todos os animo, abrazo y bendigo en el corazón de Cristo Crucificado.

 

 

Fernando Rabanal, cp

prep. prov.

En México a 19 de octubre de 2008.

Solemnidad de San Pablo de la Cruz.