S. Inocencio Canoura
San Gabriel De la Dolorosa: Vida
San Pablo De la Cruz
Beato Lorenzo Salvi
S. Inocencio Canoura
Del 1931 al 1934 y durante la guerra civil (1936 - 1939) la Iglesia española sufrió una feroz persecución. Allí se dieron muchos mártires y también los pasionistas ofrecieron su contribución de sangre.Éstas, en síntesis, son las razones históricas de aquel acontecimiento. La casa real española ha buscado muchas veces transformarse en monarquía constitucional con orden democrático. Pero esto ha sucedido solo recientemente. Por razones políticas complejas muchas veces se ha elegido gobernar en modo autoritario. Al poder monárquico borbónico se oponían los socialistas y los republicanos, que se inspiraban en las ideas de la revolución rusa y odiaban al clero al que consideraban aliado del poder central.
En 1931 republicanos y socialistas ganan las elecciones y proclaman la segunda república. Cancelan las ordenes religiosas, destruyen las iglesias y expulsan muchas personalidades eclesiásticas. Las cosas, desgraciadamente, no mejoran con la llegada al poder de los de derecha que en el 1933 ganan las elecciones. La izquierda no se conforma y levanta una insurrección el 5 de octubre de 1934 sobre todo en Asturias. Solo el 20 de octubre el poder central logra restablecer el orden. En este breve periodo de 15 días habrán otros 1300 muertos y 3000 heridos, son dados a las llamas cerca de mil edificios, entre ellos 58 iglesias.
En este contexto histórico padece el martirio el P. Inocencio Canoura, un fervoroso y humilde misionero pasionista, que practica todas las virtudes, sobre todo la fe hasta la efusión de la sangre. Su muerte gloriosa ilumina de una luz especial una vida de intensa bondad.
Manuel Canoura había nacido en Galicia en 1887 de una familia de campesinos. Conoce a los pasionistas en las misiones populares, aprende a amarlos, entra en el seminario pasionista de Deusto y emite la profesión religiosa en 1905, con el nombre de Inocencio. Es un nombre profético: es tanto más inocente, cuando más culpables son sus verdugos. A los 26 años es ordenado sacerdote. Enseña filosofía, teología y letras a los estudiantes pasionistas. Era un maestro muy preparado y claro en su expresión, también confiable y comprensivo.
Después de 1922 se dedica principalmente al apostolado y a la predicación en las dos provincias pasionistas españolas. En 1923 es incardinado a la nueva provincia de la Preciosísima Sangre. En septiembre de 1934, un mes antes del martirio, el P. Inocencio regresa a Mieres en la inquieta región minera de Asturias, donde ya había estado siendo muy conocido y apreciado.
La comunidad cuenta con 29 religiosos, de los cuales 17 son jóvenes estudiantes. La situación política puede andar fuera de control de un momento a otro y el clima es muy hostil para los religiosos. Desde la calle se oyen insultos y amenazas del tipo: "Hermanos, aléjense del convento, les cortaran el cuello, ¿por qué estudian?, salgan y huyan lejos para evitar lo peor. Esta vez no se salvarán". De noche ponen a un religioso de guardia para vigilar la situación.
El 5 de octubre de 1934 sucede cuanto estaba ya en el aire. Se sublevan 30.000 insurgentes en Asturias: los católicos en la mira, los sacerdotes y los religiosos son señalados como cómplices de la derecha y contra ellos se vuelca el odio de los social-comunistas. El día anterior los pasionistas desarrollan las habituales ocupaciones. El P. Inocencio va a Turón, pueblo minero, para confesar en el colegio de los hermanos de las Escuelas Cristianas en preparación al primer viernes del mes: se hace tarde y viajar de noche es poco prudente, por eso decide pernoctar allí. El día 5 se levanta muy temprano y celebra la misa.
Al ofertorio llegan los revolucionarios, que van a golpe seguro: El Señor asocia a sus mártires a su propio sacrificio. Sucede siempre; (en nuestros días ha sucedido lo mismo a Mons. Romero). Registran la casa, buscan las armas "de los fascistas y de la acción católica", arrestan al P. Inocencio y a los 8 religiosos de la comunidad de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y los llevan a la "casa del pueblo".
Todos dan pruebas de serenidad y ánimo. Hacen oración, se preparan al encuentro con Cristo conscientes ya de su suerte. Pasan el primer día sin comer nada. Después una devota señora logra llevarles un poco de alimento y los encuentra serenos y listos para el sacrificio. El P. Inocencio se confiesa con un sacerdote también detenido y escucha de nuevo la confesión de los compañeros de martirio. Están todos conscientes de que serán asesinados únicamente porque son sacerdotes y religiosos.
El P. Inocencio pasa esos pocos días orando y escribiendo. Pero le será quitado todo. Hacia la una de la madrugada del 9 de octubre fueron llevados al cementerio donde había sido ya excavada una fosa común. Se intercambian de nuevo la absolución y se dirigen al martirio orando en voz baja. Todos son puestos en fila junto a la fosa y luego fusilados.
Los cuerpos de los mártires son exhumados casi de inmediato. Los ocho hermanos de las Escuelas Cristianas fueron trasferidos a Buiedo, mientras que el P. Inocencio a Mieres, junto a sus cohermanos. Juan Pablo II los declara beatos el 29 de abril y santos el 21 de noviembre de 1999.
Francesco Valori
San Gabriel De la Dolorosa: Vida
PATRONO DE LA JUVENTUD.Las existencias de Pío Campidelli y de Checchino (sobrenombre: “francotirador”) Possenti entran en un concepto de vida breve. La de Gigino ha sido más lineal, casi en un crescendo, mientras que la Checchino podemos subdividirla en dos periodos: el primero, hasta los 18 años, se puede decir normal; el segundo, una carrera hacia la santidad.
Francisco Possenti nació en Asis (PG) el 1º de marzo de 1838, undécimo de trece hijos. El padre Santos es gobernador pontificio, la mamá Inés Frisciotti es una mujer noble de Civitanova Marche que, desgraciadamente, muere a los 42 años dejando a Francisco todavía niño. La familia se ve obligada a numerosos traslados a causa del trabajo del padre con desarraigos que ciertamente causan molestias.
En 1841 Santos es nombrado asesor de Espoleto. La familia es de un estrato social elevado y temerosa de Dios. cada tarde se recita el rosario. No faltan sufrimientos. De los trece hijos quedan solo ocho. Pero esto no es suficiente para debilitar el índole vivaz y alegre de Francisco. A los trece años inicia los estudios del liceo entre los Jesuitas. Es un estudiante brillante; es bueno en todo, pero principalmente en las materias literarias. Consigue premios y reconocimientos. Viste elegantemente, es desenvuelto y bromista. Hace caricaturas de sus compañeros de estudio.
Ama las fiestas y el baile, pero mantiene su bondad. Para obtener la gracia de curarse de una grave infección de garganta, hace la promesa de encerrarse en un convento e hizo algún intento. Pero la atracción a la vida religiosa es olvidada y las fascinaciones del mundo hacen que aquella se desvíe. Ni siquiera papá Santos estaba muy contento pues su hijo llevaba una vida aparentemente ejemplar que unía amablemente el mundo y Dios.
Pero no es así. Quien no recoge conmigo, desperdicia, dice el Señor, y los talentos no se pueden enterrar bajo tierra. Cuántas veces se le oye decir: “No tengo necesidad de ir a la Iglesia, o de participar en ningún grupo. No hago mal a nadie, hago conscientemente mi trabajo”. Pero no existe santidad sin proyecto, fruto de una decisión. Francisco toma la decisión el 22 de agosto de 1856, cuando la imagen de la Virgen portada en una procesión le dijo: “Cecchino ¿qué estás haciendo en el mundo? La vida religiosa te espera”.
La Virgen, a cuya devoción había sido educado en la familia, lo acompañará siempre. Se llamará Gabriel de la Dolorosa, en honor de Maria. Ella será el secreto de su veloz camino espiritual en solo seis años, lo que hará decir a su compañero de noviciado, el Beato Bernardo Silvestrelli: “Este muchacho nos ha adelantado el paso”. Es un axioma de la mariología Montfortiana: “María es el camino más breve para llegar a Jesús”.
San Gabriel es conocido precisamente por su amor extraordinario a María Dolorosa, “su Paraíso”. El apellido elegido al tomar el hábito religioso se convierte en un programa de vida. Gabriel ha aprendido a contemplar la pasión de Jesús en el corazón doloroso de María y a contemplar los dolores de María en el corazón traspasado de Cristo. Como había hecho el voto de amar y hacer amar a Jesús crucificado, así hace el voto de amar y hacer amar a María Dolorosa. El amor de Gabriel a María Dolorosa fue un amor concreto. Había prometido, por amor de María, no decir nunca un no cuando le pidieran algo. En la pruebas y tentaciones se repetía a sí mismo: “¿no querrás vencerte por amor de María?” Era el arma que le hacía superar todas las dificultades.
A todo esto Gabriel añade una intensa vida de oración y una lucha encarnizada contra toda forma de pecado. Se cuenta seguido el episodio en el que Gabriel busca con ansia a su director, el Ven. P. Norberto Cassinelli y le suplica que le diga si ve en él alguna clase de pecado, porque dice “lo quiero arrancar de mi a cualquier costo” y acompaña con un fuerte gesto de la mano su intención .
Su camino hacia la santidad no le da pesar; está siempre sereno y alegre. Desde Morrovalle escribía a su padre: “Mi vida es un continuo gozar. La alegría que siento dentro de esta casa es casi indescribible”. Sin embargo su vida fue una continua prueba: pero cuando hay amor, también la cruz se vuelve alegría.
¿Dónde está el secreto de su santidad?, ¿Qué cosa ha hecho de extraordinario?, se preguntaban sus co-hermanos, de frente a tantos milagros. Decía su santo director: “Gabriel ha trabajado con el corazón”. Ha dicho siempre si a Dios, es el santo de lo cotidiano, el santo de las pequeñas cosas.
Acepta serenamente su enfermedad, la tuberculosis, que acabará con él a los 24 años. Muere en un éxtasis de paraíso, orando: “Madre mía, llévame pronto”. Es el 27 de febrero de 1862 al amanecer, confortado de la visión de la Virgen que tanto había amado. El resto es historia actual, de todos conocida.
Francisco Valori
San Pablo De la Cruz

San Pablo de la Cruz es el fundador de los Religiosos Pasionistas, nació en Génova (Italia) en 1684.
Cuando era niño, cada vez que le llegaba algún sufrimiento especial, la mamá le mostraba un crucifijo y le recordaba que Jesús ofreció sus sufrimientos por nosotros, y que también nosotros debemos ofrecer por Él lo que sufrimos. Así lo fue entusiasmando por la Pasión de Cristo.
Su padre le leía de vez en cuando el libro de vidas de Santos, y esto lo animaba mucho a ser mejor. Aquel buen hombre avisaba también continuamente a su hijo acerca de lo peligroso y dañino que es juntarse con malas compañías.
Así lo libró de muchos males y peligros.
A los 15 años oyó un emocionante sermón acerca de esta frase de Jesús: "Si no se convierten y no hacen penitencia, todos perecerán". En esa fecha hizo una confesión general de toda su vida y desde aquel día empezó a dormir en el duro suelo, a ayunar, a dedicar varias horas de la noche a rezar y a leer libros piadosos. Luego organizó con algunos de sus compañeros una asociación de jóvenes para ayudar a los demás con sus palabras y buenos ejemplos a ser mejores. Varios de esos muchachos se hicieron religiosos después.
Se alistó en el ejército del Sumo Pontífice para defender la religión, pero después de un año se dio cuenta que no tenía vocación para militar. Luego rechazó unos negocios muy prometedores que le ofrecían y un matrimonio muy brillante que se le presentaba. Se quedó por varios años en la casa de sus padres dedicado a la oración, a la meditación y a practicar la caridad hacia los pobres.
En 1720 vio que en sueños le mostraban una sotana negra con un corazón y una cruz blanca y el nombre de Jesús. Era como un aviso del hábito o distintivo que debería dar a sus religiosos. Después en una visión oyó a la Sma. Virgen que le aconsejaba fundar una comunidad que se dedicara a amar y hacer amar la Santísima Pasión de Jesucristo. Pablo presentó estos mensajes por escrito al Sr. Obispo y a su director espiritual. Ambos, conociendo la vida heroica de virtud y oración que el joven había llevado desde niño, reconocieron que se trataba realmente de una vocación señalada por Dios. Y el Sr. Obispo le dio a Pablo la sotana negra con el corazón blanco y la cruz sobre el pecho.
Pablo se retiró durante 40 días a redactar los Reglamentos de la nueva comunidad, en una húmeda habitación junto a una sacristía, donde vivió todo ese tiempo a pan y agua y durmiendo por la noche en un lecho de paja. Esos Reglamentos son los que han seguido siempre sus religiosos. Luego se dedicó a ayudar a los sacerdotes a dar clases de catecismo, y a predicar misiones populares con gran éxito.
Los primeros candidatos que se presentaron pidiendo ser admitidos en la nueva Congregación, encontraron demasiado duro el Reglamento y se retiraron. Mientras tanto San Pablo de la Cruz y un compañero suyo viajaban por los pueblos predicando misiones y obteniendo muchas conversiones.
El Papa Benedicto XIV aprobó los Reglamento, pero suavizándolos un poco, y entonces empezaron a llegar novicios, y pronto tuvo ya tres casas de religiosos pasionistas.
En todas las ciudades y pueblos a donde llegaba predicaba acerca de la Pasión y Muerte de Jesucristo. A veces se presentaba con una corona de espinas en la cabeza. Siempre llevaba en la mano una cruz, y con los brazos extendidos, el santo hablaba de los sufrimientos de Nuestro Señor, en forma que conmovía aun a los más duros e indiferentes. A veces, cuando el público no demostraba conversión, se azotaba violentamente delante de todos, por los pecados del pueblo, de modo que hacía llorar hasta a los soldados y a los bandoleros.
Un oficial que asistió a algunos de sus sermones decía: "Yo he estado en muchas batallas, sin sentir el mínimo miedo al oír el estallido de los cañones. Pero cuando este padre predica me hace temblar de pies a cabeza". Es que Dios le había dado la eficacia de la palabra y el Espíritu Santo le concedía la gracia de conmover los corazones.
En los sermones era duro e intransigente para no dejar que los pecadores vivieran en paz con sus vicios y pecados, pero luego en la confesión era compresivo y amable, invitándolos a hacer buenos propósitos, animándolos a cambiar de vida, y aconsejándoles medios prácticos para perseverar siendo buenos cristianos, y portándose bien.
Dios colmó a San Pablo de la Cruz con dones extraordinarios. A muchas personas les anunció cosas que les iban a suceder en el futuro. Curó a innumerables enfermos. Estando a grandes distancias, de pronto se aparecía a alguno para darle algún aviso de importancia, y desaparecía inmediatamente. Rechazaba toda muestra de veneración que quisieran darle, pero las gentes se apretujaban junto a él y hasta le quitaban pedacitos de su sotana para llevarlos como reliquias y recuerdos.
Con su hermano Juan Bautista trabajaron siempre juntos predicando misiones, enseñando catecismo y atendiendo pobres. Como ambos eran sacerdotes, se confesaban el uno con el otro y se corregían en todo lo necesario. Solamente una vez tuvieron un pequeño disgusto y fue cuando un día Juan Bautista se atrevió a decirle a Pablo que lo consideraba un hombre verdaderamente virtuoso. El santo se disgustó y le prohibió hablarle por tres días. Al tercer día Juan Bautista le pidió perdón de rodillas y siguieron siendo buenos amigos como antes.
En 1771 fundó la comunidad de Hermanas Pasionistas que se dedican también a amar y hacer amar la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.
En 1772 sintiéndose muy enfermo mandó pedir al Papa su bendición para morir en paz. Pero el Sumo Pontífice le respondió que la Iglesia necesitaba que viviera unos años más. Entonces se mejoró y vivió otros tres años.
Su muerte ocurrió el 18 de octubre de 1775 cuando tenía ochenta años. Antes de cien años (1867) fue declarado santo.
Que San Pablo de la Cruz nos obtenga del cielo la gracia de meditar con frecuencia en la Pasión y Muerte de Jesús y así amar mucho y siempre más a nuestro amable Redentor.
Beato Lorenzo Salvi
Lorenzo Salvi es un hombre que ha gastado su vida al servicio de Dios y no se detuvo nunca por lo que mereció como apelativo "movimiento perpetuo". Otras de sus características fueron la mansedumbre y la humildad que aprendió en la escuela de Jesús a niño y de la familia de Nazareth.
Todo esto se dio cuando la suerte lo hizo nacer en Roma, en un ambiente aristocrático, el 30 de octubre de 1782 de Antonio y Mariana Biondi, en el palacio de los condes de Carpegna. El padre se desempeñaba como el administrador de esta noble familia y en aquel tiempo esto significaba casi gozar de los privilegios de la noble familia. Apenas un mes después de su nacimiento su madre muere, por suerte no padece por ello un gran trauma; en efecto esto sólo lo sabrá antes de su ordenación sacerdotal.
Desarrolla sus estudios bajo la guía de los preceptores de los Carpegna y frecuenta el cercano Colegio Romano, donde encuentra como compañero de escuela a S. Gaspare del Búfalo y se convierte en discípulo del camaldolense don Mauro Cappellari, que será Papa con el nombre de Gregorio XVI.
A 19 años se convierte en religioso y elige a los Pasionistas, que ha conocido por la fuerte personalidad y oratoria de S. Vicente Maria Strambi. El padre intenta retenerlo, para ello le pide esperar todavía un año más mientras le dice: "Por un año no me hables ni de curas, ni de frailes". Lorenzo obedece, pero terminado el año, se presenta puntualmente al padre y le pide:
“He obedecido, pero ahora debes mantener tu promesa". El Sr. Antonio no puede incumplir los pactos. Transcurre el año de noviciado en el monte Argentaro y emite la profesión religiosa el 20 de noviembre de 1802. Es ordenado Sacerdote en Roma el 29 de diciembre de 1805.
También le toca sufrir por la supresión de los conventos decretada por Napoleón; durante los años de 1811 al 1814 se refugia en el pequeño convento de Pievetorina (Mc). Pasada la tormenta napoleónica, es elegido como consejero provincial y como superior de varias comunidades, comprendida la casa general de los Santos Juan y Pablo en Roma, dónde tiene como vicario al B. Domingo Barberi. Lorenzo es un hombre activo y contemplativo y también un óptimo organista. Tiene los dones de la profecía y el éxtasis durante la oración. Realiza muchos hechos prodigiosos.
Es un misionero incansable y óptimo director espiritual. Muchos lo piden como guía espiritual debido a su gran piedad, su celo incansable y su prudencia. Son al menos 260 los cursos de misiones y ejercicios espirituales conducidos por él. Agradable y siempre buscado, prédica a toda clase de personas, desde las monjas de clausura hasta los presos con frutos abundantes. Su palabra es eficaz porque está acompañada del ejemplo de una vida santa y de muchos hechos prodigiosos.
Pero su característica principal es su tierna devoción al niño Jesús que en Pievetorina (Mc) en el año de 1812 se le apareció y lo curó de una grave enfermedad. Desde aquel momento el misterio de Belén es "el más dulce y el más suave de los misterios", este misterio se convierte en el alma de su vida ascética y mística, de su apostolado y de sus escritos. Con un voto particular y con la escritura de muchos libros se empeña en propagar esta devoción. Con la imagen del niño Jesús, que él llama cariñosamente "mi dulce pequeño emperador”, realiza no poco milagros. Lo bautizan "el misionero del niño Jesús". Belén, en su decir, "es 1a primera escuela pública de todas las virtudes". Lorenzo, hombre activo y concreto, vive y enseña la bienaventuranza de los "pequeños" a los cuales Dios se complace en revelar "los misterios del reino de los cielos". La pequeña vía de la infancia "espiritual", que será después recorrida y difundida por santa Teresa de Lisieux, es la respuesta de Lorenzo a los desafíos culturales y sociales de su tiempo, a los que propone otras categorías y otros parámetros.
No sin emoción todavía hoy podemos admirar algunos "Niños Jesús" de cera construidos por él y un libro para enseñar a construirlos escrito por él mismo. También funda la asociación llamada la "Escuadra de la Sagrada Cuna" para quienes publica un reglamento. Nacido cuando la Ilustración había ya ofuscado muchas mentes, Lorenzo habla de un Dios que por amor se viste de humanidad y que, convertido en niño, invita a todos a caminar con sencillez de corazón.
En el 1856, a pesar de no sentirse con fuerzas, obedece a la invitación de los superiores de ir a Capranica (VT) para visitar algunos enfermos que desean su bendición. Va, pero advierte que no estará allí más que tres días. Llega el 9 de junio de 1856; acoge a los que lo visitan, confiesa a los penitentes, bendice a los enfermos, conforta a los dolientes. El 12 de junio muere por un ictus.
"Hemos perdido nuestro santo", dice la gente conmovida mientras acaparan sus reliquias. Antes de que Lorenzo sea reconducido al convento, quieren que su cuerpo sea llevado en procesión por todo el pueblo; con trabajos los guardias logran defenderlo de la excesiva devoción.
Y enterrado en el convento de S. Ángel de Vetralla VT. Juan Pablo II lo proclama beato el primero octubre de 1989.
Francesco Valori
PENTECOSTES
CARTA DEL P. PROVINCIAL EN PENTECOSTES

Queridos hermanos:
El acontecimiento de Pentecostés a todos nos llena de gracia y esperanza. En unión con la Virgen María, se enciende nuestra fe, arde el fuego del amor y nos invade el calor de una esperanza incorruptible.
Imposible entender nuestra historia y nuestra vida si no es desde la acción continua del Espíritu. La percepción de sus dones y su misericordia entrañable son un derroche reiterado entre nosotros. La raíz de los variados contextos de crisis que nos sacuden desde nuestro interior, en la iglesia y sociedad, en realidad parten de ese vacío profundo y orfandad de vida en el Espíritu.
El próximo Capítulo Provincial, cuyo material pronto tendremos todos a disposición, abre un horizonte de expectativas y comunión para renovar y afianzar nuestra vida fraterna y evangelizadora desde el carisma fundante, nuclear y dinamizador de nuestra vocación pasionista. Un Capítulo que requiere, con mayor ánimo y fe, la oración e implicación de todos nosotros. El Espíritu Santo, verdadero artífice de nuestra vida y misión, asiste como siempre nuestros pasos y proyectará nuevos ideales en nuestros corazones al superar todos miedos y fronteras que intenten obstaculizarnos el camino. En todo este proceso tendremos que trastocar muchas formas y situaciones, pero no nos quepa duda que avanzamos unidos en el sentir actual de lo que la Iglesia nos solicita y a ritmo y sintonía con la mayoría de las Congregaciones Religiosas. Es una llamada de apertura e interrelación más profunda y evangélica para significar el Reino, que ha de ilusionarnos, al sentirnos acreedores de esta responsabilidad histórica que nos convoca en esa proyección. En medio de las vacilaciones naturales, albergamos y captamos la mano consoladora y el aliento del Espíritu, presente y activo en todo este trayecto. Por tanto, vivimos esta experiencia desde la alegría y la verdad de que hoy, en los hechos de la nuestra Congregación, como antes en los Hechos de los Apóstoles, es el mismo Espíritu Santo quien se manifiesta e impulsa, no sólo en el actuar de nuestra Congregación, sino también en el ser de nuestra vocación. Esta interioridad tan rica y carismática impide acobardarnos ante los retos y variadas estructuras que habremos de disponer, y afrontar juntos con esperanza-..LEER MAS
JUNIO: CONSAGRADO AL CORAZON DE JESUS

No hay devoción más agradable a Dios en estos tiempos que ésta al Corazón de su Hijo, que nos ha sido dada como un extremo auxilio de su gran Misericordia. Desgraciadamente, tampoco hay actualmente devoción tan desperdiciada y olvidada, siendo así que es eficacísima y reconfortante. Dice Jesucristo: “Venid a Mí todos los que estáis fatigados y cargados, que Yo os aliviaré. Mi yugo es suave y mi carga ligera. Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón”. No puede mostrarse más compasivo y delicado hacia los pobres pecadores que somos. Nos sabe débiles y frágiles y conoce nuestros problemas y los peligros que nos acechan. Y quiere echarnos una mano… El mal en todas sus formas nos acosa y los espíritus perversos nos persiguen, y Él abre la herida de su costado para mostrarnos el seguro asilo de su Amor, que nos libra y nos salva.















