CON FLORES A MARIA
Mayo, mes dedicado a María
Padre Ramón Aguiló S.J

El mes de mayo nos estimula a pensar y a hablar de modo particular de Ella. En efecto, este es su mes. Así pues, el período del año litúrgico, [Resurrección], y el corriente mes llaman e invitan nuestros corazones a abrirse de manera singular a María. (Juan Pablo II, Mayo 1979)
Modelo de todas las Madres
Las Comunidades Humanas. Los Hombres y las Mujeres de muchas naciones, de muchos países, no se olvidan de las madres. No abandonan normalmente el pensamiento, el recuerdo, de aquella mujer que les dio el ser. Por esto celebran el DÍA DE LA MADRE. Lo suelen celebrar un día del Mes de Mayo, aunque también hay otras variedades. Y es que el Mes de Mayo tiene un encanto muy especial. En los países de Europa y en general para todos los países que se encuentran en el hemisferio Norte, el Mes de Mayo trae la belleza de la Primavera, de las flores, de los jardines. Y por todo ello, nos ayuda a recordar a aquella mujer que nos dio la existencia humana, y a la que tanto recordamos todos, los niños, los jóvenes, los mayores, los ancianos, los viudos. La primera palabra que todos hemos aprendido es la palabra: “Mamá”, “Mami”. Es la palabra que decimos con más afecto, con más sentimiento, con más alegría, con más amor.
CARTA DE PASCUA 2012
CARTA DEL P. PROVINCIAL
PASCUA DE RESURRECCION 2012

Pascua: triple paso vital.
Queridos hermanos:
La Pascua nuevamente nos ilumina exultante de su luz, fragancia y melodía. La alegría invade nuestro ser en el horizonte de su resplandor. La vida, ya sin punto final, se descuelga del madero y se columpia festiva y juguetona, al soplo del Espíritu, burlando en su propio campo, al pecado y a la muerte.
Pascua no es un tiempo, ni siquiera “una liturgia”. Es una persona histórica y eterna, viva entre nosotros. “Nuestra pascua inmolada es Cristo el Señor”.(1Cor.5,7.) Pero no nos confundamos en un escapismo fácil. Nuestra intensidad de vida en Cristo será ficticia, si no ansiamos con vehemencia un vivo amor a los hermanos. Para que nuestra Pascua sea Cristo de verdad, y no otras percepciones, habremos de experimentar, incluso en nuestra humanidad, lo que Cristo sintió y no reprimió: “Con cuántas ganas he deseado celebrar esta Pascua con vosotros…” (Lc.22,15.) ¿Realmente es lo mismo que desea nuestro corazón hacia los hermanos de comunidad?
El contexto de esta Pascua es precisamente significativo y retador para quienes tenemos el “Misterio Pascual como centro de nuestra vida.” (Cons.65.) A la vista se proyecta el inminente Capítulo General de la Congregación y el Sínodo Eclesial que en el “Año de la fe” se centrará en la Nueva Evangelización y la trasmisión de la fe. Acontecimientos que también nos motivan para situarnos y vivenciar esta Pascua en un ambiente positivo y de esperanza. Desde esta pretensión quiero compartir y alentarnos a vivir esta Pascua en una triple dimensión: como un paso espiritual y eterno, un paso a la nueva evangelización y un paso congregacional.
FELICES PASCUAS DE RESURRECCION


Cada vez que celebramos la Pascua de Resurrección escuchamos la alegre y esperanzadora proclamación de que "Jesús ha resucitado" y naturalmente todos estamos de acuerdo; pero aunque conocemos de sobra estas palabras, es posible que el anuncio no siempre transmita la expectativa y el entusiasmo que debería causarnos. Claro que disfrutamos de la Misa de la Vigilia Pascual y es fantástico hacer el recorrido de la historia de la salvación en el Antiguo Testamento, que vino a culminar con el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesucristo, nuestro Señor.
Pero el milagro de la Pascua encierra en sí mismo el poder que es capaz de llevarnos hacia las profundidades del Corazón de Jesús. La resurrección de Cristo contiene la promesa de que nosotros mismos podremos experimentar la resurrección en forma palpable, que se manifiesta en una vivencia renovada del amor a Dios y al prójimo, la gracia necesaria para perdonar y la fuerza espiritual para llevar una vida consagrada a Dios.
Al comenzar esta temporada de Pascua, imitemos la actitud de María de Betania, la hermana de Marta, que se sentaba a los pies de Jesús para escucharle, y pidámosle al Señor que nos enseñe a meditar detenidamente en el milagro de la Pascua. Es indudable que vale la pena dedicar tiempo y esfuerzo a esta valiosa reflexión, porque la resurrección de Jesús es el acontecimiento más trascendental de la historia humana, es decir, el suceso que más nos toca personalmente y al que debemos atribuirle un gran valor y la mayor importancia.







Del 1931 al 1934 y durante la guerra civil (1936 - 1939) la Iglesia española sufrió una feroz persecución. Allí se dieron muchos mártires y también los pasionistas ofrecieron su contribución de sangre.
Eugenio Bossilkov es un mártir moderno. De seguro era un de aquella fila que seguía al Señor en vestiduras blancas como se dice en el tercer secreto de Fátima. Es víctima de la persecución de la Iglesia Búlgara bajo el régimen comunista. En la imaginación de los que hemos tenido la fortuna de encontrarnos en el bloque occidental, el comunismo es solo un sistema económico político que proclama la lucha de clases y se opone al libre mercado. El comunismo real por el contrario ha sido y es un feroz perseguidor de la Iglesia de Dios. Actualmente en la Europa libre se limita a sostener ideas contrarias a la moral cristiana.
Los auténticos santos son imitadores de Cristo y el beato Carlos Houben fue uno de estos. Así nos dice Pierluigi di Eugenio: “Pasó bendiciendo, sanando y perdonando. Siempre dispuesto y amable. Pobre entre los pobres, hizo de su vida un don para los que sufren. Todo de Dios, todo del prójimo. Los necesitados del alma y del cuerpo no lo dejaban reposar ni un momento. Profundamente dedicado a la familia y a la patria trabajó por muchísimos años lejos de la una y de la otra, encontrando en los que sufren a los propios hermanos y en la tierra de Irlanda su propia patria”.


